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Centro Municipal de Actividades Comunitarias del Albaicín. 1990.
Caja Provincial de Ahorros de Granada

Remirando las ilustraciones de este libro, lo mismo que se hojea un álbum de recuerdos, o un cuaderno de memorias inmemoriales, he recuperado los azules días de mi infancia albaycinera; gloriosas mañanas dominicales, lentas tardes anaranjadas, espesas noches veraniegas. El aroma de los celindos por la primavera y el de los macasares por Navidad. El sabor de los membrillos y las acerolas, por San Miguel. Las coplillas de los chaveas por las placetas. El tiempo de los higos isabeles y el de las azufaifas. Las resonancias del piano de Paquito García Carrillo; sus bromas, sus risotadas, su pueril alegría. Y la imponente figura, a contraluz, del sargento Colomera, como un marchoso cherif del oeste americano, con tricornio charolado y pistolón al cinto, desplegadas las antenas de sus bigotazos dalinianos, vigilando, insomne, por las cuatro esquinas del viento nocturno.

Ese es el Albaicín, romántico y misterioso, inverosímil y lejano, que se descubre en este libro, donde ocho artistas, desde el interior de su paisaje, traduciéndolo al grafico idioma de sus dibujos y pinturas, a través del corazón, certifican para la posteridad el testimonio, que relumbraba, como un fuego de estrellas, la hermosura de un Barrio.

José G. Ladrón de Guevara

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