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La producción plástica de Paco Izquierdo es numerosa y diversa, tocando todos los palos, tanto de dibujos como de pinturas o grabados, e infinidad de veces de tan extraños procedimientos que sorprenden. Abarcó innumerables modos y formas de representación con métodos ingeniosos y particulares, así sus extraños “monocalcos grasos” a la tinta seca o la pintura sobre arpillera desde el reverso del soporte. Fue un heterodoxo recalcitrante que no se adaptó a métodos determinados ni hay quien pueda saber que recursos fuera a utilizar de un cuadro a otro, de un minuto a otro. Como creador fue infatigable y a veces no descansaba “ni el séptimo día”, cambiando de “tarea” continuamente. Él se lo cocía y guisaba, pues como dijo Francisco Umbral, “…practica una suerte de juanpalomismo cultural del que la gente sabe poco”.

Cayetano Aníbal
 
El Monocalco es una sutilísima estampación que apenas deja huella sobre el papel y que, burla burlando, con tacto de libélula, crea un mundo personalísimo de graciosa imaginación.

M.A. García-Viñolas
 
Este método, tiene una alta calidad plástica, gracias a un procedimiento técnico, personal, que mantiene en secreto como el viejo alquimista, sus fórmulas.
Se trata de sus monocalcos con los que unas veces logra el efecto de grabado a punta seca y otras se aproxima a la calidad de la serigrafía.

Mateo Revilla Uceda
 

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