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Retrete

Retrete

En un nuevo mesón madrileño, típico y pulcro, sobre las puertas excusadas donde normalmente se halla el rótulo con la palabra servicios , han colocado un nombre clásico: retrete , vocablo condenado a la desaparición por la gazmoñería expresiva. Y es que la mayor estupidez de la burguesía fue inventar el eufemismo y el gran disparate de la Real Academia Española definirlo, pues al colocar la albarda sobre la albarda garantizó la estulticia en la gente del quiero y no puedo.

Define la RAE: «Eufemismo es el modo de decir con suavidad y decoro ideas cuya recta y franca expresión sería dura y malsonante». Así, el eufemismo se convierte en asesino del léxico de casta, el que llama al pan, pan y a la mierda, mierda.

Los del mediopelo, a quienes distingue el escrúpulo melindroso, han perseguido y aniquilado locuciones genuinas por el simple hecho de tener origen etimológico en el culo, o su entorno, o por precisar tareas propias de la tripa. La Academia, farisea, hace el servicio excretorio a los mojigatos poniendo en tela de bragueta nombres comunes, eficaces y sonoros.

A veces, que todo hay que decirlo, los rescata del gueto coloquial para someterlos a paráfrasis, esa coña que, para mayor facilidad prosódica, se denomina circunlocución. En el mejor de los casos los reduce a términos peones, o séase, ordinarios. Asegura la que Limpia, Fija y da Esplendor que retrete «es el aposento dotado de las instalaciones necesarias para orinar y evacuar el vientre».

Si admite cagar y cagadero, «sitio a donde va mucha gente a exonerar el vientre», ¿por qué no dice llanamente que retrete es el lugar o garita donde se caga? ¿Por qué cagadero no es el cuchitril al que va mucha gente, o poca, o un solo individuo a cagar? ¿Por qué cagar no es soltar la mierda a través del culo, del ano o del ojete negro? ¿Por qué a la mierda llama «excremento humano» y no llama a la comida «incremento humano»? Me gusta la palabra retrete, el retiro (de ahí viene) donde se pee, se mea, se caga y se descansa, y desdeño el remilgo de los clasemedia tirando a entera, respaldado (el culo es la base de la espalda) por la deposición decorosa de los académicos, los cuales, si han de utilizar el cagadero, anuncian que necesitan «hacer aguas mayores» y, para tal menester, van al «común», al «cién» o al «beque», palabro este último del cual nadie sabe a qué mierda se refiere.

Servidor, además, manda a la caca a quienes cometen pecado de anglicismo denominándolo «waterclós» o «güiston chúrchil». También a los que, siguiendo la broma ibérica, dicen «saludo al señor Roca y nos vamos».

Es lamentable que tanto los pijos del tapujo como los aseadores del idioma desprecien eufemismos de solera usados hasta hace poco, verbigracia: «voy a poner una pica en Flandes», o «ha ido a echar una ojeada al corral». Este que lo es, con muchas horas de retrete, de sosegado retiro y holganza trasera, como todos los mortales, reivindica el nombre propio del cagadero: retrete. Y salva sea la parte.

FRANCISCO IZQUIERDO

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